Chihuahua, Chih.- Luego de la ya de por sí extenuante competencia de 50 kilómetros en marcha atlética, los andarines se enfrentan a importantes secuelas físicas.
Con la adrenalina a flor de piel y el furor de cruzar la meta, muchos competidores concluyen la prueba de los 50 kilómetros de marcha en un estado de satisfacción y orgullo, sin embargo, días después surgen las secuelas que deja el desgaste físico al recorrer 50 mil metros.
El clima, circuito, preparación, lesiones, son factores que influyen en cada uno de los atletas: “Luego de una competencia, van saliendo “dolorcitos”, dolores musculares, de estomago, entre otros, no se asimila el desgaste hasta que el cuerpo empieza a descansar”, manifestó el andarín chihuahuense Horacio Nava Reza, quien el pasado domingo llegó tercero en el Selectivo Nacional y obtuvo su clasificación a la Copa del Mundo de Marcha IAAF Chihuahua 2010.
Tras terminar la competencia de 50 kilómetros en la citada competencia en Dolores Hidalgo Cuna de la Independencia Nacional, Guanajuato, que se realizó el 28 de febrero, el olímpico Horacio Nava tuvo que ser sometido a la extracción de la uña del primer ortejo por daño del lecho ungueal.
La irregularidad del circuito también es factor para que ocurran ese tipo de lesiones, ya que en condiciones normales también es probable que se den en menor grado, como ampollas.
Será hasta el 23 de marzo cuando Horacio Nava regrese al campamento de altura a Creel, para continuar con su preparación rumbo a la Copa del Mundo de Marcha de la IAAF “Chihuahua 2010”, el 15 y 16 de mayo en la capital del Estado.