Corría el año de 1978, viviendo
los inicios de verano, con casi por cumplir los 14 años de edad, estudiante de la Escuela Secundaria
Federal Número 3. Estábamos estrenando el primer edificio de una escuela nueva,
en la Colonia Campesina,
mi maestro de educación física, con sus acostumbrados juegos de futbol, me colgó
su silbato al cuello, uno grande de metal,y me ordenó dirigir un juego de
futbol soccer intersecundaria, mi grupo 3º B contra el 3º C, preguntándome
entonces: “¿Y yo por qué?”... Por Arturo Lara.
El caso había que obedecer y de
acuerdo a mis lecturas “sea usted el árbitro”, que aparecía en el Heraldo de la Tarde y que me llamaban la
atención por sus dibujitos, yo a diario leía el periódico que compraba el señor
Adolfo, el de la peluquería de enseguida de mi casa compraba.
Entonces, en ese juego
estudiantil apliqué lo poco, muy poco que sabía de reglamento de futbol soccer.
Hasta eso que desde mis nueve años ya me distinguía por ser un buen portero de la Primaria Miguel
Hidalgo y a los 13 años, del Pentatlón Deportivo, lo que me llevó a la Liga Municipal de Moreno
Arce, ahí donde ahorita esta el Teatro de los Héroes, donde ganaríamos un
campeonato juvenil y que me causo una expulsión y por consecuencia una
invitación a ser árbitro de la liga, para entonces borrar algo de mi
suspensión.
Hecho muy común en Moreno Arce , para
hacer árbitros y a la vez, para que cada uno de ellos se diera cuenta lo que
era ser árbitro y no estar protestando sus desisíones.
Fue el primer domingo de agosto
de 1978 cuando debute directamente arbitrando un juego de 2ª Fuerza, en esos
mismos terrenos, arbitrando entonces desde ese primer día cinco juegos
corriditos desde las 9:00 de la mañana asta las 5:00 de la tarde.
A mis catorce y como cadete del Pentatlón
Deportivo Militarizado, condición física era lo que me sobraba. Entonces me
gané 100 pesos, 20 por cada juego que arbitré, me gustó y me quedé.
El próximo primer domingo de agosto se estarían cumpliendo 32 años ininterrumpidos
o 1664 domingos, después de mi primer juego expulsado.
Hace tres o cuatro domingos, miro
mi estante, ahí están varios blocks de cédulas de juego, que se han quedado en
blanco, de la Liga General
Francisco Villa, de la liga San Felipe
,de la Liga Chihuahua,
de la Liga Centauros,
cientos de cédulas que la liga me vendió, o que el Colegio de Árbitros al que
pertenecen en cada liga me hicieron pagar.
Bueno, es parte del equipamiento
del árbitro. El caso es que ahí están las cedulas vacías que tal vez, yo ya no
podré llenar. Las ligas todas juntas, me tienen suspendido y saben, podría
jurar, sin ninguna razón.
Nunca fui corrupto, jamás hice un
acto deshonesto, nunca acepté un soborno, nunca mentí en ningún reporte arbitral,
y de ninguna manera participé de una manera voluntaria para favorecer
ilegalmente a algún equipo, mucho menos para tratar de perjudicarlo, haciéndolo
concientemente.
Ciertamente tuve errores, muchos
incontables y de cada uno aprendí, para cada uno busque un asesor o un maestro
para que me instruyera. Cuando no lo había la lectura a las reglas de juego
siempre fueron mi respaldo, en busca cada día de la superación y en cada nuevo
partido cometer un mínimo posible de errores.
Mis esfuerzos por tiempo fueron
reconocidos, hace 17 años durante la inauguración de la Liga Chihuahua,
públicamente se me entregó un trofeo en tres ocasiones consecutivas como uno de
los tres mejores.
En la actualidad esa liga no
practica reconocer a sus árbitros. Ahora en privado, en sesión de fin de año se
reconoce a los árbitros mas destacados, solo dentro del mismo grupo. En ninguna
otra liga se ha hecho.
El próximo mes de agosto, hubiesen sido 32 años, que represento semana a semana
las reglas de juego, muchos juegos de fútbol, de todas las ligas donde
participe defendiendo su bandera, su logotipo ,su institución, sus escudos.
La injusticia y la ingratitud de
todas esas ligas a las que les presté servicio, que si bien siempre me pagaron
por ello, me tienen inactivo hace semanas, suspendido, no estoy trabajando en
el arbitraje, en ninguna liga por que los colegios decidieron suspenderme por
escribir. La verdad.. ¡Otra razón no tengo, no la hay!
Mis silbatos y mis uniformes
permanecen colgados, y creo que ahí se quedaran, me rehúso a pensar que HAY QUE
SABERSE RETIRAR A TIEMPO, pero creo que es algo que tarde que temprano y tal
vez ya muy pronto lo tendré que aceptar.
Mientras tanto, me consuela y me
alegra saber que me podré refugiar en lo que me gusta hacer y aunque ello no lo
hago muy bien, que es escribir.
Como fotógrafo seguiremos ganándonos
la vida, y no, aún no estoy anunciando mi retiro de árbitro. Eso a mí no
se me da, anunciar con bombo y platillo que me retiró del arbitraje , para
luego no cumplirles como lo han hecho algunos, no es mi tipo.
Creo que simplemente, empaquetaré
mis garras y aquí estaremos hablando libremente de arbitraje, por que eso, nunca
se puede dejar. Ahí les contaré mis aventuras.